El papa Benedicto XVI sigue haciendo noticia. Recientemente dijo que el infierno es un lugar donde los pecadores “de verdad” se queman, y no solamente un símbolo religioso designado para mantener la fe. Esto viene a sustituir simbólicamente las palabras de Juan Pablo II (que sí era un Papa con una vocación espiritual) cuando dijo que el cielo no es un lugar sino la plenitud del contacto con Dios, y el infierno es el distanciamiento de Dios. Es una pena que lo poco que avanzó la Iglesia Católica con Juan Pablo II lo esté retrocediendo con un Papa que hasta ahora parece más preocupado de tener más fieles y más poder que de ayudar a la humanidad. LEER MÁS>

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