El gobierno de Lula anunció una baja en los indices de deforestación en el Amazonas, pero los ecologistas advirtieron que esto podría ser una tendencia a corto plazo no representativa. El gobierno atribuyó este fenómeno al incremento en regulaciones ambientales, a la baja de los precios de la soya y el endurecimiento del Real, que hacen que sea menos rentable deforestar el bosque para que este sea usado para el cultivo. LEER MÁS>
En otro artículo, el gobierno de Brasil anuncia un nuevo plan para frenar más la deforestación en la Amazonía. Para los gobiernos de Latinoamérica, usualmente asediados con necesidades mayores a sus presupuestos nacionales, la deforestación no deja de ser una presión social de parte de los campesinos y empresarios que viven de ella, así como por los ingresos a las arcas del estado y, finalmente, sobornos de maletín y donaciones de cuello blanco. LEER MÁS>

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