Vivimos en una década en que ser higiénico se ha puesto de moda, en que hasta los comerciales de TV promocionan jabones antibacteriales. Sin embargo, hay investigadores que están encontrando que la política de “matar a todo lo que se mueva” puede traer consecuencias. David Relman, biólogo en la Un de Stanford, se dedica a investigar nuestra relación con los microbios y dice que ellos son importantes para regular nuestro sistema inmunológico y hasta nuestros niveles de serotonina. Según Relman, lo que necesitamos es más de los microbios “buenos” y menos de los “malos”: El problema de ser demasiado higiénico, según parece, es que nuestro sistema inmunológico se vuelve proclive a sobrerreaccionar. Estas sobrerreacciones se manifiestan, cuando se trata de cuerpos extraños, en forma de alergias. Según la autora Jessica Sachs,los niños que reciben antibióticos en su primer año de vida tiene más del doble de probabilidades de contraer alergias y asma durante su niñez. Pero nuestro sistema inmunológico también sobrerreacciona a nuestras propias células, y eso puede causar enfermedades al sistema inmunológico como lupus, esclerosis múltiples. Enfermedades que eran virtualmente desconocidas para nuestros ancestros, pero que son cada vez más comunes en la sociedad de confort de hoy. LEER MÁS>

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